NAVIDAD y FAMILIA

Escrito por Mónica González el . Posteado en Blog

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En la actualidad, al hablar de familia lo hacemos con la boca y el corazón muy grande porque se han ampliado los modelos de familia, por lo que podemos aprovechar estos momentos para afianzar lazos de unión y promover valores.  

La cuestión es reflexionar sobre: ¿Qué valores deseamos tener dentro de nuestros núcleos familiares? ¿Lo que estamos viviendo en la actualidad es lo que deseamos realmente que vivan nuestros hijos?  

Navidad, es ese tiempo en que se manifiesta generosidad, solidaridad, gratitud, humildad, reconciliación. En la práctica esto no es fácil, pero tampoco imposible. La familia es ese punto importante en la formación de las personas porque es donde nos damos cuenta que unos somos diferentes de otros y aun así nos queremos, respetamos, aceptamos…

“…LO EFECTIVO ES LO AFECTIVO…”  

Por eso es buena idea plantearse regalar cosas materiales y también agregar a esa lista de compras, cosas más espirituales.  Por ejemplo: una sonrisa, un poco de nuestro tiempo o trabajo, un gesto amable, un momento especial. Por qué no una cartita colgada del árbol que diga simplemente “hijo, eres lo más grande para papá” o “el abrazo más cariñoso para los cocineros”.  

Hacer cosas por los demás nos hace sentir útiles, satisfechos con nosotros mismos, también son días especiales para practicar esto. Por ejemplo: hijos adolescentes y jóvenes pueden ser los protagonistas de elegir parte del menú y prepararlo. Algún adulto puede preparar algún juego o algo divertido para disfrutar de los encuentros. Algún abuelo puede tener el protagonismo de preparar unas palabras para compartir y aplaudir, y disfrutar mientras le tenemos.  

A veces tenemos esa sensación de que la Navidad ya no es como antes porque alguien falta en la mesa por muchos motivos. Por trabajo puede estar lejos, porque hay parejas que se separan o porque hay personas que fallecen, o por… Aun así la Navidad puede seguir siendo vivida con alegría ya que es otro momento, otra oportunidad en nuestras vidas.  

Sabemos que todas estas cosas nos ayudan a que nuestros corazones reflejen en nuestros hijos diferentes sentimientos, y así les enseñamos también a ellos a diferenciarlos, a canalizarlos, a sacar de nosotros mismos lo mejor.  

Estoy segura que tenemos durante toooooodos los días del año momentos bonitos para aprovechar a educar a nuestros hijos, motivos por los que sonreír cada día y por los que ser agradecidos.  Aun así, ¿has pensado qué harás de especial esta Navidad?  

Como el coaching siempre es acción, os propongo que a medida que llegan los familiares y amigos les pidáis que escriban un deseo en un papelito y lo guardáis en un bote. En el momento de los turrones coger el bote con los deseos e ir sacándolos uno a uno entre varias personas y leerlos en voz alta. Que alguien haga de secretario y tome nota de cada uno de ellos. Leer el resultado final para mejorar el texto, cuando lo tengáis que un voluntario lo pase en limpio en una hoja, si hay niños que la decoren. Luego cada uno saque fotos con su móvil para tener todos los deseos de sus familiares y amigos. Otra buena idea es sacarle fotocopia y ponerla en la puerta de las neveras de todos aquellos que habéis estado compartiendo la velada.  

Feliz Navidad, familias.

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